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Lo que empieza bien termina bien

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Aunque a veces lo olvidamos, un proceso de impresión tiene distintas etapas y es necesario desempeñarlas como haríamos con cualquier otro proyecto, es decir, paso a paso y sin apresurar ninguna tarea, pues el resultado podría ser un trabajo de mala calidad. Básicamente, todo tipo de impresión se compone de tres partes: preprensa, prensa y postprensa, y las características de cada una dependen de la tecnología de impresión que estemos usando.

En el caso particular de la impresión digital, llamamos preprensa a la etapa que comienza cuando el diseñador acaba su proceso creativo y termina cuando el material entra a prensa. Esto quiere decir que durante la pre se hacen pruebas de impresión y resistencia, se eligen los sustratos más adecuados, las tintas, la resolución de imagen, las velocidades de producción, se hacen perfiles de color, pruebas de secado y mucho más; para decirlo de otra forma, se lleva a cabo el proceso de prensa muchas veces, variando algunos factores, para obtener el mejor resultado posible. Esto, por supuesto, significa que si bien el diseño podría regresar a su etapa inicial para hacerle ajustes, no puede avanzar a impresión sin una aprobación total.

Como es fácil imaginar, este proceso puede hacer que una empresa ahorre muchísimo dinero en errores de impresión y desperdicio de material. Sin embargo, algunos consideran que se lleva tiempo valioso de producción y que limita a las empresas a trabajar en proyectos grandes y muy bien planeados, dejando fuera a los clientes de emergencia. Esto no tiene mucho fundamento si tenemos en cuenta que es la que organiza sus proyectos y decide la metodología que seguirá en cada uno, pudiendo o no tener una preprensa
exhaustiva. 

¿EN MANOS EXPERTAS?
Para aquellas empresas que buscan la mejor calidad de impresión, gráficos siempre con el color correcto y un alto grado de predictibilidad  en la producción, existen dos caminos: conformar al interior de la compañía un departamento de preprensa, o contratar a especialistas externos de acuerdo a las necesidades de cada proyecto.

Si la preprensa se realiza de forma externa, el impresor puede concentrar todos sus esfuerzos en las operaciones de prensa y los requerimientos de la manufactura, sin preocuparse por hacer perfiles de color y gestión de gráficos para el aprovechamiento de los sustratos, que por cierto, no son tareas fáciles. Contrario a lo que pudiera pensarse, el proceso de preprensa requiere cierto nivel de profesionalización, por lo que una empresa tendría que contratar permanentemente a personal capacitado.

Además, los costos del hardware y software para preprensa suelen ser altos, de modo que integrar un departamento interno representaría una inversión considerable y su adaptación a las tecnologías más novedosas sería más lenta. Un socio externo, por el contrario, se especializa en diseñar soluciones estratégicas para cada empresa que atiende, y eso le da la oportunidad de adquirir y probar nuevas tecnologías a manera de inversión. En una preprensa no hay oportunidad de prueba y error, o representa grandes sumas de dinero.

Aunado a este panorama, existe el riesgo de que la inversión de un impresor quede subutilizada porque sus operadores no tienen la capacitación necesaria para obtener el mayor potencial de la tecnología. Por supuesto, la elección de crear un departamento de preprensa o contratar el servicio externo depende de muchos factores y, a final de cuentas, el principal será la capacidad de inversión de la compañía y los volúmenes de producción que suele manejar.

LAS HERRAMIENTAS FUNDAMENTALES
Ahora bien, la labor de preprensa requiere herramientas específicas, tanto de hardware como software, así como personal capacitado para manejarlo. Como ya se mencionó, el proceso de preprensa empieza con un diseño final y aprobado, de modo que el primer paso es verificar su compatibilidad con el sistema de preprensa. A continuación, algunos de los software más usados en este sector:

DynaStrip: de la marca Alephgraphics, se trata de una plataforma de gestión de proyectos que se concentra en mejorar los tiempos de producción y garantizar la rentabilidad de la impresión. Disponible es distintas versiones con diversos grados de especialización, este software ofrece una interfaz de mesa de luz de fácil manejo y una arquitectura orientada a objetos, admitiendo archivos PostScript, EPS, DCS, ICF, PDF, PJTF y JDF y enviándolos de salida a cualquier impresora, dispositivo de creación de imágenes digitales, montador de imágenes o grabadora de láminas. Entre sus principales virtudes se encuentra la sencilla creación de plantillas, la posibilidad de gestionar varios proyectos simultáneos, la configuración de láminas para optimizar la programación de trabajos, la facilidad de uso y las licencias de compatibilidad que le permiten operar con distintos archivos.

ArtPro: se trata de un software muy completo que está especialmente orientado a la preimpresión de empaques y sus puntos más conflictivos como los errores de alineación entre CAD y gráficos, solapado, distorsión, tramado, códigos de barra, etcétera. De esta forma es posible reducir considerablemente los errores de impresión y aumentar la eficacia y calidad de un proyecto. Compatible con Mac, esta plataforma soporta cualquier formato de archivo y cuenta con una serie de herramientas de separación de color que le permite crear tintas personalizadas para una fidelidad al color garantizada. 

Power Traper: esta interfaz resulta muy útil para gestionar los acabados de una impresión como el barnizado, solapado, repujado y más, por lo que es ideal para proyectos de packaging. Permite al operador aplicar el solapado a objetos, texto editable, llenados especiales, transparencias, gradientes e imágenes de forma conjunta. Las herramientas interactivas de este
software dan soporte a tintas especiales y garantizan una fidelidad al color muy alta. Ya que se trata de un programa de solapado vectorial basado en la luminancia, todos los solapados que se aplican a un diseño se colocan en una capa independiente y editable que protege los gráficos originales al tiempo que permite hacer pruebas.

INFRAESTRUCTURA
Además de contar con distintos softwares para atender cualquier tipo de proyecto que se presente, un departamento de preprensa posee equipos para distintos fines, de ahí que se hable de una inversión económica fuerte para este tipo de estaciones. Impresoras, laminadoras, plotters, scanners, routers de corte, son algunos ejemplos del equipo necesario, todo dependiendo de los volúmenes de producción que maneje la empresa.

Si hablamos de una empresa externa que se especializa en preprensa, lo más probable es que cuente con una gran cantidad de equipos que le permita atender a muchos clientes; por el contrario, un departamento de preprensa al interior de una compañía impresora tendrá una estructura menos robusta congruente con el equipo final de impresión. Al igual que se haría con las máquinas de prensa, lo más recomendable (para integrar un buró de preimpresión) es procurar marcas reconocidas tanto en los equipos como en los consumibles para dar buenos resultados hasta la producción final.
Epson, Esko, Durst, Agfa, HP, Mimaki, Fujifilm, son solo algunas de las líneas que suelen usarse con estos fines. 

RENOVARSE O MORIR
Mantenerse a la vanguardia en cualquier área de las artes gráficas no es tarea sencilla, y suele representar principalmente dos cosas: capacitación constante e inversión económica. Específicamente hablando de preprensa, estas son algunas recomendaciones de los expertos para mantener al día este proceso tan importante. 

Entender las limitaciones del equipo: tanto del software como del hardware con que contamos, si estamos conscientes de sus capacidades, podremos reconocer cuando un proyecto exige requerimientos especiales o una calidad superior. En caso de no poder solucionarlo al interior de la empresa, tengamos en cuenta que pagar los servicios profesionales de una compañía externa no es sólo una garantía de calidad, sino que nos permite enfocar los esfuerzos en otras áreas de la
producción.

La información es clave: consultar constantemente blogs de usuarios, medios de comunicación, o asistir a conferencias y ferias de industria nos darán un panorama amplio de lo que está sucediendo en materia tecnológica. A veces, estar dispuesto a invertir en nuevos equipos no basta para mantenerse al día, además hay que saber elegir las herramientas que más nos convienen, tanto en compañías privadas de preprensa como en empresas que cuentan con ese departamento.

Evaluación periódica: tanto de la maquinaria como en los sistemas operativos, el personal y el producto final. Esto nos permitirá saber todo el tiempo cuáles son nuestras capacidades de producción y limitaciones como empresa, de modo que tendremos claras las áreas de oportunidad y las fortalezas que tenemos sobre la competencia. Llegado el momento de una renovación, será más probable que nuestras decisiones sean acertadas de esta manera.

Mantenimiento: tan básico que a veces lo pasamos por alto. Checar constantemente el rendimiento del equipo técnico nos ayuda a prevenir grandes desastres que no solamente cuestan mucho dinero, sino que frenan proyectos o comprometen su calidad. Lo mismo sucede con nuestro personal, la capacitación periódica e incluso la motivación de buscar mejores resultados pueden significar la diferencia a la hora de destacarse sobre la competencia.

PREPRENSA AL 100 POR CIENTO
Como ya se mencionó, este proceso tiene como objetivo prevenir errores de impresión, por lo que se recomiendan las siguientes consideraciones:

– Evitar imágenes y otros elementos en RGB. Siempre que trabajemos con alta resolución debemos procurar la configuración CMYK para obtener los colores originales del diseño. De igual forma, si la impresión es en blanco y negro la configuración deberá ser escala de grises.


– Eliminar todos los colores que no se usen. Ya que en el proceso de diseño suelen probarse distintas tonalidades, a veces los archivos contienen paletas de color que no son necesarias, y lo mejor es eliminarlas para no contaminar el diseño final.

– Ajustar el PDF. Los softwares de diseño más usados como InDesign y QuarkXpress permiten generar archivos PDF, lo cual está muy bien porque este formato es universal, pero cuando se exporte el proyecto final procura utilizar el ajuste “Calidad de prensa” y no “Impresión de alta calidad”, pues a diferencia del primero, el segundo admite elementos RGB que pueden dañar el perfil de color.

– Gestionar el peso de los archivos. No siempre el peso de un documento tiene que ver con su calidad. Durante la preprensa es recomendable optimizarlo mediante la resolución y el tamaño de la imagen para usarla en sus dimensiones reales.

– El formato lo es todo. Lo más conveniente es usar imágenes TIFF o PSD, pues son los formatos que no comprometen el color ni el detalle del diseño, como hacen otros más comunes que pierden calidad cada vez que se exportan en preprensa.

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